Viajar me está haciendo mejor persona

(ENGLISH POST –> READ HERE.)

Yo soy muy de gruñir. Soy un señor mayor, viejo y gordo atrapado en el cuerpo de una (cada vez menos) joven. Soy la clase de persona que camina esquivando a la gente que anda despacio y los maldice en sus adentros por obstaculizar su camino, y soy el tipo de persona que, al ver una pareja besándose o proclamando su amor a los cuatro vientos, los mira de reojo con gesto de asco mientras la envidia cochina le corroe por dentro. O al menos lo era hasta ahora.

El otro día, un viernes por la tarde después del trabajo, decidí ir a pasear sin rumbo por Barcelona y aprovechar para hacer ejercicio después de haber pasado horas sentada delante del ordenador en la oficina. Y de que me quise dar cuenta estaba contemplando esos pequeños momentos espontáneos de la vida, las expresiones de la gente, una cara seria y cansada, una sonrisa sincera… y vi una pareja susurrándose cosas al oído y riéndose, ¿pero sabéis que? Esta vez sonreí.

Vi una mujer en una silla de ruedas, que estaba en la terraza de un bar con sus amigas, diciéndole a una de ellas que «hay que disfrutar la vida», vi una señora mayor saliendo de su portal en Paseo de Gracia para pasear a su perro, pequeño pero ruidoso, que no paraba de brincar y ladrar de emoción porque estaba saliendo a la calle, y vi un grupo de tres amigas disfrutando de su visita a Barcelona y probablemente viviendo un momento que permanecerá en su memoria para siempre. Por cierto, en ese momento era yo la que andaba despacio mientras la gente con prisa me esquivaba.

Pero la cosa no se quedó ahí. No solo veía la vida de color de rosa, sino que sentía un impulso de actuar y decirle a la gente por la calle lo que me gustaba de ella. Vi una chica con una chaqueta de cuero roja muy chula y estuve a punto de decirle que me encantaba y de preguntarle dónde se la había comprado, y también vi una chica india con un pelazo negro y largo en dos trenzas y sentí la necesidad de decirle que tenía un pelo precioso, lo cual es raro porque normalmente me muero de envidia cada vez que veo una chica (o peor aún, un chico) con «pelo Pantene» porque el mío es penoso. Sin embargo, no hice nada de eso porque seguramente habrían pensado que estoy como una cabra. La verdad es que yo no sé qué pensaría si se me acercase alguien de la nada para decirme que le encantan mis cejas, por decir algo. Seguramente pensaría que me está tomando el pelo o que están grabando alguna clase de programa de cámara oculta.

En cualquier caso, es alentador ver que he sido capaz inconscientemente de librarme de toda esa negatividad y alegrarme de lo bonito que otros tienen y yo no. Y pensaréis: vale, hija, ¿y esto qué tiene que ver con viajar?

Pues para empezar, el solo hecho de viajar te abre los ojos y la mente, te hace ser tolerante y respetar las opiniones y estilos de vida de los demás, te enseña a no juzgar y que todavía te queda mucho por aprender y, por lo tanto, te hace ser más humilde.

Sin embargo, no creo que este cambio de actitud se deba exclusivamente a viajar en sí, sino también al hecho de sentirse realizado en la vida o al menos de saber que vas en la dirección que quieres perseguir en ese momento de tu vida. En mi caso eso tiene que ver con viajar (al menos por ahora), pero para otros puede tratarse de avanzar en su carrera profesional, aprender una nueva habilidad o mudarse a un piso ellos solos (aunque buena suerte a los que lo intenten en Barcelona…). Levantarse cada mañana con un objetivo, esforzarse por lograr algo día a día infunde energía y te da la sensación de poder llegar adonde quieras, hablando en sentido figurado. Y creo que ese sentimiento es algo que todos deberíamos perseguir, porque verdaderamente te hace mejor persona cuando emanas positividad en lugar de amargura.

Dios, ¿de verdad estoy escribiendo esto? Si alguien me hubiese enseñado esta publicación hace un año y me hubiese dicho «esta eres tú en un año», probablemente me habría reído en su cara. Pero aquí estoy. Y aquí está esta publicación jipilondia flower power de paz y amor. Amén, hermanos.

Anuncios

4 comentarios en “Viajar me está haciendo mejor persona

  1. ¡Qué bonito lo que cuentas, Almu! Sin duda, viajar nos abre la mente y nos hace más tolerantes, aunque yo nunca he pensado que no lo fueras. ¿No serán cosas tuyas? 😉

    ¡Un beso!

    Me gusta

  2. Yo tengo el pelo muy largo y negro, aunque ya no bonito. ¿También me odias o lo hiciste en tiempos en que no lo tenía hecho un asco? 😦
    Eso debe ser cosa de la ciudad, porque yo también iba siempre con prisas y sin mirar a mi alrededor o hacerlo juzgando, y aquí pasa a menudo lo de que te paren para decirte algo, y desde que tengo a las niñas pasa casi a diario. Aprendes a tomarte la vida de otra forma y a reírte y continuar la conversación en vez de ponerte tenso y pensar que hay trampa, aunque a veces aun me sale esa vena urbanita.
    ¿Y no jugaste a adivinar la vida de cada uno? Eso mola xD

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s